El rol de la mujer en las “nuevas normalidades”: una mirada ante el contexto de búsqueda de la equidad

08 de Mar, 2021

Por Paola Batlle, coordinadora de los Programas Incorpórate y Promueve de la Universidad Don Bosco.

En los últimos años el tema de igualdad de oportunidades y las acciones que buscan el impulso de las mujeres en diversas áreas, ha sido una tarea que organizaciones y gobiernos han integrado en sus agendas de trabajo. Sin duda, el objetivo 5 de Desarrollo Sostenible ha hecho eco en todo el mundo: “lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”.

Durante el confinamiento que obligó la pandemia del Covid - 19 en el 2020, las mujeres tuvieron que combinar su quehacer diario de manera eficaz y creativa, siendo al mismo tiempo: empleadas, amas de casa, esposas, madres, maestras, estudiantes, jefas, trabajadoras de la salud, cuidadoras, hermanas, amigas y muchos roles más, sin descuidar ningún área, porque todas son importantes. Esto colocó a la mujer en un lugar que ha sonado mucho en los últimos tiempos: en la primera línea de la crisis.

En tiempos actuales, ha habido un avance significativo en el hablar abiertamente del aporte de las mujeres, en experiencias, en habilidades y perspectivas, poco a poco se ha ido dando el valor a la contribución en la toma de decisiones y no sólo en el hogar, sino también en el ámbito laboral, social y en su participación política. Estos son logros que hace unas cuantas décadas atrás se hubieran llamado imposible.

Cabe mencionar en el tema de decisiones políticas, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) compartió datos a finales del año 2020, en los que se refleja que la mayoría de países que han contenido los efectos de la pandemia y que han reaccionado con más éxito ante los temas sanitarios y económicos ha sido países dirigidos por mujeres. Por ejemplo, las jefas de gobierno como Alemania, Nueva Zelandia, Eslovaquia, Dinamarca, Etiopía y Finlandia, han recibido el reconocimiento por su actuar eficaz, rápido y basado en hechos; sin embargo, hay que recordar que en estos tiempos las mujeres son jefas de Estado y de gobierno en tan sólo 20 países de 194 a nivel mundial.

Recientemente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) presentó un informe especial, donde recalca que es imprescindible avanzar en la implementación de políticas que contribuyan a una recuperación sostenible con igualdad de género en América Latina y el Caribe, ya que, la pandemia impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral.

Según el informe, la tasa de participación laboral de las mujeres se puntuó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres en 69% (en 2019 las mujeres alcanzaron un 52% y un 73,6% los hombres). Además, que la tasa de mujeres caracterizadas como en rango “desocupación”, llegó al 12% en 2020, porcentaje que se eleva al 22,2% si se asume la misma tasa de participación laboral de las mujeres de 2019. En 2020, según el estudio, se registró una alza en la salida de mujeres de la fuerza laboral, que al tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo.

En los hogares durante la cuarentena, quizá en muchas familias nunca se había tenido la oportunidad de convivir las 24 horas del día y los 7 días de la semana, día y noche, dejando en evidencia muchas actividades que regularmente eran realizadas por mujeres y que en ese cohabitar los hombres tuvieron que realizar algunas de estas actividades, desde las más sencillas hasta las más complejas, como: hacer el supermercado, atender las mascotas, apoyar a los hijos con las tareas y sus aseos personales, hacer la limpieza en casa, dar mantenimiento al jardín, entre muchas más; se dieron cuenta que organizar todas estas actividades, sumadas al trabajo de oficina o de negocio propio, no es fácil, este reconocimiento también es producto de la “nueva normalidad”.

Frente a este panorama mundial, se exponen algunas acciones que la Universidad Don Bosco (UDB) realiza como respuesta ante la necesidad de destacar la importancia del rol de las mujeres, tanto en su integridad como persona, como en su desarrollo en áreas académicas-científicas, demostrando la capacidad y competitividad en diversos ámbitos: 

El Programa de la UDB para el empoderamiento de las mujeres, PROMUEVE, que desde el año 2017, constituye una plataforma de intercambio en temas investigativo-académicos, desarrollo de capacidades para la gestión, entrenamiento y cooperación entre mujeres, así como divulgación de acciones, con la finalidad de abrir un espacio de empoderamiento de la mujer en sus diferentes campos de acción.  Además, el programa de formación para jovencitas, Science Girl Camp, iniciado en el año 2013 con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos, y que a la fecha ha beneficiado a más de 333 señoritas provenientes de más de 40 Instituciones de Educación Media; también, se ha instaurado el grupo de afinidad estudiantil WIE UDB, que está alineado a la entidad internacional IEEE Women in Engineering (Mujeres en Ingeniería), que buscan tanto la integración de mujeres en carreras tecnológicas y una mayor equidad de género. 

Por otra parte, la Universidad Don Bosco es parte de la Red de mujeres líderes en educación superior de El Salvador, que tiene como objetivo promover el desarrollo integral de la mujer a niveles profesionales, a fin de lograr que estas tengan un mayor espacio para aportar en el desarrollo económico y social de El Salvador; y como parte del componente de autocuidado, la UDB desarrolla un Programa de Bienestar Integral, que incluye acciones de impulso espiritual y la formación personal.

El trabajo en conjunto por la búsqueda de la igualdad de oportunidades es un caminar constante y no sólo en tiempos de Covid, sino es un compromiso de todos, de hombres y mujeres, de instituciones de educación, gobierno, de todos como un equipo, como ciudadanos de este mundo que el Papa Francisco define como “la casa común”.  Hoy el llamado es para que cada uno, desde nuestro quehacer, vayamos cerrando la brecha de género y seamos agentes de equidad que tanto necesita este mundo.