Por María Auxiliadora Anaya.
La robótica educativa transforma el aprendizaje en una aventura de creatividad, tecnología e innovación. Es por eso que la Universidad Don Bosco a través de la Escuela de Electrónica, celebró una edición más de la competencia “Tech Race”, un evento que transforma la teoría del aula en innovación práctica a través del aprendizaje experiencial y colaborativo.
En este espacio, más de 200 estudiantes de distintas carreras de ingeniería pusieron a prueba sus conocimientos en robótica, circuitos y programación; diseñando y construyendo prototipos en desafíos que van desde seguidores de líneas y laberintos hasta pistas de obstáculos.

Más allá de medir la destreza técnica en escenarios similares a la realidad laboral, el encuentro se consolida como un espacio de formación integral que fomenta la resolución de problemas, el trabajo en equipo y el reconocimiento al esfuerzo estudiantil ante la comunidad universitaria y sus familias.
Se contó con seis categorías que pusieron a prueba los conocimientos de los estudiantes: seguidor de línea, montacargas y laberintos, desarrolladas en la materia de Aplicaciones Electrónicas Básicas, así como arrastre al pozo, pista de obstáculos y rey de la colina, correspondientes a la materia de Diseño de Sistemas Embebidos.
En esta edición se reconoció el desempeño sobresaliente de seis grupos ganadores, cuyos prototipos destacaron por su precisión, diseño y capacidad de resolución ante los retos de la electrónica y la automatización robótica, entre ellos están:
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Seguidor de Línea: equipo Lexus.
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Laberinto: equipo Volkswagen.
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Montacarga: equipo Ferrari.
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Arrastre al Pozo: equipo MJ.
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Pista de Obstáculos: equipo VITARA MAX.
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Rey de la Colina: equipo Dragon Install.

Para Eduardo Rivera, docente a tiempo completo de la Escuela de Electrónica, el evento nació como una estrategia para integrar asignaturas con contenidos afines.
“La idea surgió a partir de que teníamos varias materias que compartían cosas en común, de esta manera, se diseñó un formato de competencias que permite a los estudiantes utilizar los conocimientos adquiridos en el aula, al mismo tiempo que promueve su sentido de pertenencia e identidad con la Universidad”.
Eduardo Rivera, docente Escuela de Electrónica.
Asimismo, el docente señaló que el éxito de los prototipos presentados en la competencia es el resultado de un proceso pedagógico estructurado de principio a fin desde las aulas, con un acompañamiento continuo por parte de los docentes a lo largo del ciclo.
“Las materias fueron diseñadas en su momento para llevar paso a paso a los estudiantes con las diferentes etapas. Se les brinda un acompañamiento en todo el ciclo y nos centramos en que el proyecto llegue al mejor término posible el día de la competencia”.
Eduardo Rivera, docente Escuela de Electrónica.
Más allá de la evaluación académica, el evento busca rendir homenaje al trabajo constante que realizan los estudiantes durante el ciclo. Eduardo Rivera destacó que la iniciativa responde a la necesidad de valorar la dedicación y proyectar el talento de la institución.
“Inicialmente esto se pensó porque la escuela quería valorar el esfuerzo de los estudiantes. Con esta competencia, les damos reconocimiento, y también nos estamos dando a conocer y divulgando los logros que se pueden alcanzar estudiando en la UDB”.
Eduardo Rivera, docente Escuela de Electrónica.

Por su parte, Daniel Domínguez, estudiante de Ingeniería en Biomédica, destacó que el camino hacia la competencia representó un proceso de constante aprendizaje, logrando construir su proyecto desde la base en el área de la electrónica.
“La experiencia del proceso ha sido larga, pero a la vez satisfactoria. Con mi compañera de equipo nos esforzamos bastante y los resultados se vieron hoy. Es bonito ver la emoción de las personas cuando sus proyectos funcionan, como experimentan este día desde su punto de vista y su experiencia propia”.
Daniel Domínguez, estudiante.
De igual manera, el evento contó con la presencia de padres de familia de algunos participantes, reflejando el impacto de estas dinámicas en el entorno de los estudiantes. Para Carmen Elena de Domínguez, madre de Daniel, acompañar a su hijo ha sido una experiencia emocionante al ser testigo de cómo transformó cada componente en un proyecto integrado y funcional.
“Estoy muy orgullosa de mi hijo quien está participando en esta competencia, y he sido testigo del esfuerzo y empeño que ha puesto. Estos espacios de la Universidad Don Bosco son muy importantes para que los chicos desarrollen no solo competencias académicas, sino habilidades para su desempeño profesional”.
Carmen Elena Domínguez, madre de familia.
Con estas iniciativas, la Universidad Don Bosco reafirma su compromiso con la excelencia académica y la formación integral, consolidando espacios dinámicos donde la teoría y la práctica se fusionan para impulsar el talento, la creatividad y la vocación científica de los estudiantes.