Aportes para favorecer los entornos de aprendizaje

05 de May, 2021

Por Karla Celina Rivera, directora del Instituto de Investigacion y Formación Pedagógica de la UDB


En los últimos años, se viven momentos de transformación en el ámbito educativo, de cambios en los que se está cuestionando y redefiniendo diversos métodos, tendencias y técnicas que buscan innovar el proceso de enseñanza-aprendizaje, replanteando las formas en que los estudiantes gestionan su aprendizaje. Impulsadas por las características generacionales de los estudiantes y la rapidez de los cambios en la sociedad acelerados por el desarrollo científico y tecnológico.

Definitivamente, innovar cobra urgencia cuándo con mirada estratégica se revisan las finalidades educativas (para qué) y se cuestiona cómo las personas aprenden situadas en un contexto complejo, incierto, cambiante, globalizado y comunicado. En ese acercamiento con la realidad, se descubren desafíos y oportunidades para privilegiar aprendizajes significativos que impacten en la vida de las personas y de la sociedad.

Pero hoy más que nunca, debido a circunstancias ligadas a la pandemia del COVID-19, la resilencia y persistencia de los docentes ha sido clave para movilizar sus competencias creativas, no sólo para asegurar la continuidad educativa; sino también para garantizar condiciones pedagógicas que buscan impactar en los aprendizajes de los estudiantes.

En esa búsqueda se han repensando nuevas propuestas para mejorar los entornos de aprendizaje, para que cada vez sean más interconectados, dinámicos, interactivos y que provean oportunidades de autonomía, toma de decisiones éticas; así como favorezcan movilizar las competencias para enfrentarse y resolver mejor los desafíos del contexto actual y futuro.

En este sentido, basados en los aportes de Lluch, L y De la Vega, I (2019) con enfoque de la neuroeducación, se comparten para la reflexión de la práctica docente tres elementos clave que interconectados entre sí favorecen los entornos de aprendizaje:

  • Situar a las personas que aprenden en el centro y en interacción con el contexto para impulsar el desarrollo de competencias. Configurando expectativas claras y criterios de logro coherentes, procesos de acompañamiento y metodologías activas e interactivas que favorecen la indagación, resolución de problemas y el desarrollo de proyectos situados en el contexto.
  • Propiciar la interacción con los demás, generando procesos de comunicación afectiva y efectiva que promuevan argumentación, pensamiento divergente, toma de decisiones y enfrentar dilemas éticos de demanden fundamentación de valores morales. Así como potenciar el aprender juntos y en alianzas que favorece la empatía, cooperación, liderazgo, resolución de conflictos, motivación, respeto, autonomía, creatividad e innovación.
  • Guiar para el descubrimiento de recursos y estrategias personales e interpersonales para aprender y desaprender, descubrir recursos interiores, enfrentar los cambios, gestionar emociones; así como impulsos para optimizar su actitud de vida, de bienestar personal y que además influya en el bienestar social.

Innovar para promover el aprendizaje centrado en el desarrollo integral de la persona, implica resilencia frente a la realidad, implicarse en el cambio, requiere acciones de planificación creativa y estratégica, tomar decisiones y comunidades de aprendizaje.

Y aunque se perciben en el horizonte muchas innovaciones por protagonizar, ya se han dado pasos en pos que han sido posibles por el liderazgo trasformador de docentes, el protagonismo activo de los estudiantes y una cultura institucional que promueve cambios curriculares en el marco del modelo educativo y el enfoque basado en competencias.