Formación basada en competencias: Científicas y tecnológicas

27 de Abr, 2021

Por Federico Machado, docente investigador del Instituto de Investigación e Innovación en Electrónica.

 

Existen varias corrientes pedagógicas que han sido válidas a lo largo de muchos años y otras que, siendo relativamente nuevas, se utilizan porque promueven un acto educativo centrado en el estudiante, posibilitando un aprendizaje efectivo basado en el andamiaje promovido por el docente, mediante los recursos que tiene disponibles.

El acto educativo, en nuestra era de la información, se encuentra enriquecido con diversas herramientas como blogs y foros, que permiten expresar las opiniones de los estudiantes. Las opiniones son moderadas por el docente y, al final del uso efectivo de la herramienta, los estudiantes habrán formado un criterio sobre el tema en discusión. Es de notar que nadie tiene la respuesta única y correcta para un tema que aborde una problemática social.

Sin embargo, en el caso del estudio de las ciencias exactas en ingeniería, muchas veces no se trata de discutir y formar criterio, sino de conocer el método más rápido para resolver un problema que suele tener, sino una solución única, aquella que tiene un mínimo costo o se resuelve en menos tiempo.

Enseñar cómo se resuelve un problema de forma inmediata, genera la tendencia a utilizar una enseñanza tradicional, donde el docente vierte la información que necesita el estudiante para resolver el problema que posiblemente deberá resolver en el futuro, en su entorno laboral.

Mientras que las competencias científicas abordan todo lo que uno “sabe”, las tecnológicas evidencian lo que uno “puede”. Se supone que, para llevar a cabo un trabajo, la persona primero debe tener un conjunto de conocimientos relacionados a ese trabajo y luego las técnicas y herramientas para desempeñarlo.

En la figura 1 se muestra un caso típico de la educación tradicional, donde el docente es el protagonista del acto de aprendizaje y utiliza su fuente de información para verterla a los estudiantes, la cual les posibilitará para resolver los problemas propuestos en una prueba escrita o práctica. El nivel de logro verificado mediante las pruebas brinda un número asociado a la calidad de aprobado o reprobado y, en este último caso, el estudiante tiene la opción de repetir las pruebas finales, sin la posibilidad de recrear al menos una parte del proceso de enseñanza aprendizaje que desarrolle efectivamente sus competencias científicas y técnicas.

            Figura 1: Modelo de enseñanza tradicional universitaria

En “la era de la información” debe formarse al estudiante para obtenerla desde diferentes medios, enseñándole a seleccionar, en calidad y cantidad, lo que es importante y servirá para solucionar problemas de su trabajo entre toda aquella información que esté a su alcance. Considerando, además, que el estudiante debe ser el protagonista de su formación de acuerdo a novedosas corrientes pedagógicas, se propone el siguiente modelo de enseñanza universitaria en la figura 2.

                Figura 2: Competencias científicas y técnicas disgregadas, (G) indica actividad grupal e (I) actividad individual.

En la propuesta de tratar en una forma disgregada las competencias científicas y tecnológicas, se busca que el estudiante se vuelva protagonista de su aprendizaje desde la búsqueda de la información, la cual estará delimitada por una guía de competencias científicas que le brindará el docente para que pueda completarla. Más allá que un simple resumen, la manera de “resolver” la guía de preguntas o conceptos, será la de presentar creativamente un mapa conceptual, una tabla comparativa o un esquema que visualmente muestre la información que el docente considere necesaria los estudiantes conozcan. Una vez los estudiantes presenten sus mapas conceptuales, el docente verificará la fundamentación de los conceptos de los estudiantes de manera individual, completando así el ciclo de competencias científicas.

Para el caso de las competencias tecnológicas, el docente deberá dar el ejemplo resolviendo problemas ejemplo y, los estudiantes por su parte, resuelven y entregan problemas propuestos de manera grupal. En este momento, los estudiantes se benefician del trabajo en equipo para reforzar conocimientos y técnicas que tomaron del docente. Finalmente, los estudiantes deberán mostrar su capacidad para aplicar las competencias de forma individual, pues muy probablemente de esa manera resolverán problemas en su entorno laboral futuro.

Tratar de forma independiente las competencias científicas de las técnicas, permite dedicar una especial atención a cada una de ellas y reforzarlas, si el nivel de logro evaluado en el estudiante no es satisfactorio, lo cual es una característica de la formación basada en competencias: Reforzar hasta que sea competente. Dedicar especial atención a las competencias científicas, posibilita ampliar los conocimientos de los estudiantes más allá de los problemas que resolverán en sus competencias técnicas, logrando así resolver un mayor número de problemas en el futuro.

Como conclusión, al abordar de forma independiente las competencias científicas de las tecnológicas, permite ampliar cada una de ellas hasta donde el docente considere conveniente para la vida profesional del estudiante; sin embargo, no están totalmente desligadas, ya que al desarrollar una aplicación (tecnológica), también se está aplicando un conocimiento (científico).